Chávez, ideólogo del nuevo modelo productivo e industrial del país

chávez industrial II

Corpivensa 08-03-2017.- “Por ahora los objetivos no fueron logrados…”, dijo el Comandante Chávez para asumir su responsabilidad en aquella insurrección Cívico-Militar de 1992 que echó las bases de la Revolución Bolivariana.

Para ese entonces, la economía del país, al igual que muchos otros sectores de la nación – incremento de la pobreza de 45% a 60%-, no estaba en su mejor época, pero producto de esa tribulación, Chávez visionó que un nuevo modelo económico debía nacer para superar la crisis, y el viejo modelo económico rentista heredado desde la era  colonial, representado por la oligarquía venezolana y afianzado en el Pacto de Punto Fijo debía morir por el bienestar del pueblo venezolano.

Otro de los retos era levantar el tramado industrial del país que fue uno de sus objetivos al ocupar la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela en 1999.

Salida del laberinto

Cuatro años después del “Por ahora”, su visión industrial se materializó en la Agenda Alternativa Bolivariana, que figuró el arma para la contraofensiva neoliberal en la que estaba sumida la nación venezolana y que sería el motor para el despegue hacia el Proyecto Nacional Simón Bolívar.

Esta Agenda desglosa el papel del Estado frente a ejes problemáticos que ayudarían a forjar el futuro que colocaría en primer lugar las necesidades humanas para elevar la calidad de vida de la población venezolana a partir de ocho lineamientos estratégicos relacionados entre sí, de los cuales, el último: la Dinamización de la Producción; se fundamentó en el Modelo Productivo Intermedio (MPI).

El MPI plantea el concepto de desarrollo desde adentro y desarrollo por dentro en la ruptura de los círculos viciosos a través del impulso de múltiples agentes dinamizadores orientados hacia las industrias intermedias.  Después de estos lineamientos estratégicos, la ruta ya se había trazado.

El acto de lanzamiento de la Ley para la Promoción y Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria, realizada el 05 de diciembre de 2001, así lo demostraba cuando el Presidente Chávez asumía su compromiso de activar la infraestructura industrial sin copiar ningún modelo.

“Si nosotros no impulsamos, no reactivamos a los pequeños empresarios industriales no hay revolución económica en Venezuela”, enfatizó.

Modelo productivo socialista

La Revolución había ganado espacios y sobrevivido a un golpe de Estado (2002) y a un paro petrolero (2003) que perjudicó la economía del país severamente con severas consecuencias como escasez de alimentos y gasolina, aumento del desempleo y la inflación, y disminución del Producto Interno Bruto (PIB).

Esta experiencia hizo necesaria blindar la economía nacional para evitar nuevos embates de la burguesía, y en el año 2007, el Comandante Chávez presenta el Proyecto Nacional Simón Bolívar, Primer Plan Socialista, que desglosa las luces para el desarrollo económico y social de la nación hasta el año 2013. Allí se expone el nuevo modelo económico socialista, como cuarta directriz, que responde primordialmente a  satisfacer las necesidades básicas de la población.

Desde este documento, la principal tarea para el entramado empresarial, vislumbrada por el líder de la Revolución Bolivariana, se fundamenta en el desarrollo y crecimiento de la industria bajo el funcionamiento de las cadenas productivas, haciendo énfasis en la industria básica no energético, específicamente en la actividad agrícola, no limitándose solo a lo alimentario sino también a lo vegetal, animal, forestal y pesquero que aportarán materia prima a las diferentes empresas que componen el tejido industrial.

Estos lineamientos dieron origen al Programa de la Patria 2013-2019, en transición al socialismo bolivariano del siglo XXI, contemplado en cinco grandes objetivos históricos para el desarrollo económico y social de la nación.

El tercer objetivo; “Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe”, señala la ruta industrial, económica y productiva que deben seguir las empresas para que su trabajo sea el puente que contribuya a alcanzar la suprema felicidad del pueblo venezolano.

Legado industrial

Leal al Comandante Chávez, el Presidente Obrero, Nicolás Maduro, continúa la expresión del Plan de la Patria 2013-2019 ahora más vigente que nunca para enfrentar la situación de emergencia económica producto de la caída de los precios del petróleo y la guerra no convencional manifestada en especulación, acaparamientos de alimentos y medicinas, disminución de la producción y manipulación del precio del dólar paralelo.

La Agenda Económica Bolivariana (AEB) integrada por sus 15 Motores, prioriza la producción no petrolera en áreas de inversión y crecimiento económico en el sector alimentos, farmacia, turismo, minería y construcción.

El Ministerio del Poder Popular para las Industrias Básicas, Estratégicas y Socialistas (Minppibes) guiado por el economista Juan Aria, tiene la responsabilidad de dirigir el Motor Forestal (N°11) y el Motor Industrias Básicas, Estratégicas y Socialistas (N°15).

“El Presidente Maduro lanza la Agenda Económica Bolivariana en febrero de este año (2016) y fueron significativos los logros: Hubo una mayor estabilización del tipo de cambio, una desaceleración del ritmo inflacionario, también hubo un incremento de los niveles de abastecimiento”, señaló el analista y presidente de la encuestadora Hinterlaces, Óscar Schemel en entrevista con el periodista José Vicente Rangel, en su programa el pasado 11 de diciembre.

En la actualidad, sin perder el norte y compromiso de mantener los principios de inclusión y justicia social,  es preciso citar  al Líder revolucionario, cuando el 25 de marzo del 2013 decía: “Estamos muy claros, hacia donde vamos, la revolución debe crear otro nuevo modelo productivo, diversificado, democrático, industrializado, industrializante que satisfaga las necesidades del pueblo”, como línea para cambiar las bases productivas de Venezuela y así vencer el rentismo petrolero que ha caracterizado al país desde hace décadas, e impulsar un nuevo modelo económico-productivo para convertir a Venezuela en un país potencia.

Eduardo Pimentel